ROSARIO DE LAS SANTAS
LLAGAS
PROMESAS PARA QUIEN MEDITE Y PROPAGUE LA
DEVOCIÓN A LAS SANTAS Y GLORIOSAS LLAGAS DE NUESTRO SEÑOR JESUCRISTO
Sor María Marta Chambón recibió estas promesas
insuperables, desbordantes. Su vida en pleno siglo XX, es un preludio de las
apariciones de la Virgen María en Fátima (Portugal) y por tanto, es una tabla
de salvación que el Redentor nos ofrece, junto con la devoción a la Divina
Misericordia.
1. Con cada palabra que se pronuncie en el Rosario de las Santas Llagas, dejaré que una gota de Mi Sangre caiga sobre el alma de un pecador.
2. Cada vez que se ofrezcan a Mi Padre los méritos de Mis Divinas Llagas, ganaréis una inmensa fortuna.
3. Las almas que hayan contemplado y honrado Mi Corona de espinas en la tierra, serán mi Corona de Gloria en el Cielo.
4. Concederé todo lo que se Me pida por medio de la invocación de Mis Santas Llagas. Todo lo obtendréis porque es a través de los méritos de mi Preciosísima Sangre, que es infinito. Con Mis Llagas y Mi Divino Corazón lo podéis obtener todo.
5. De mis Llagas proceden frutos de santidad. Como el oro purificado en el crisol se vuelve más hermoso, así pondréis vuestras almas y las de vuestros seres queridos en Mis Llagas Sagradas. Allí se perfeccionarán como el oro en el crisol. Siempre os podréis purificar en Mis Llagas.
6. Mis Llagas repararán las vuestras. Mis Llagas cubrirán todas vuestras faltas. Aquellos que las honren tendrán un verdadero conocimiento de Jesucristo. Meditando sobre ellas siempre encontraréis un Amor nuevo. Mis Llagas taparán todos vuestros pecados.
7. Meted vuestras acciones en Mis Llagas y serán de gran valor. Todas vuestras acciones, incluso la más pequeña, empapada en Mi Sangre, adquirirá sólo con ella un mérito infinito y complacerá a Mi Corazón.
8. Ofreciendo mis Llagas por la conversión de los pecadores, aunque los pecadores no se conviertan, tendréis los mismos méritos ante Dios que si lo hiciesen.
9. Cuando tengáis algún problema, algún sufrimiento, ponedlo rápidamente en Mis Llagas y el dolor será aliviado.
10. Esta aspiración deberá repetirse a menudo cerca de los enfermos; “Jesús mío, perdón y misericordia por los méritos de tus Santas Llagas”. Esta oración calmará el alma y el cuerpo.
11. Un pecador que diga la siguiente oración obtendrá la conversión: “Padre Eterno, os ofrezco las Llagas de Nuestro Señor Jesucristo para sanar las de nuestras almas”.
12. No habrá muerte para el alma que expire en Mis Llagas; ellas dan la verdadera vida.
13. Este Misterio es un cortafuego de Mi Justicia; retiene Mi venganza.
14. Aquellos que recen con humildad y mediten sobre Mi Pasión, participarán un día en la Gloria de Mis Divinas Llagas.
15. Cuanto más contempléis Mis Dolorosas Llagas en esta Tierra, más alta será vuestra contemplación en el Cielo
16. El alma que en vida haya honrado las Llagas de Nuestro Señor Jesucristo y las haya ofrecido al Padre Eterno por las almas del Purgatorio, estará acompañada en el momento de su muerte por la Santísima Virgen y los Ángeles; y Nuestro Señor en la Cruz, en Su esplendente Gloria, la recibirá y coronará.
17. Las invocaciones a las Santas Llagas obtendrán una incesante victoria para la Iglesia.
FORMA DE REZAR ESTE
ROSARIO
†
Por
la señal de la Santa Cruz, de nuestros enemigos líbranos Señor, Dios nuestro.
En el nombre del Padre y del hijo y del Espíritu Santo. Amén.
Acto de contrición:
1.- Oh Jesús, Redentor Divino, sed misericordioso
con nosotros y con el mundo entero. Amén
2.- Santo Dios, Santo Fuerte, Santo Inmortal,
tened misericordia de nosotros y del mundo entero. Amén
3.- ¡Perdón! ¡Misericordia, Jesús mío!; durante
los presentes peligros cubridnos con vuestra preciosa sangre. Amén
4.- Padre Eterno, tened
piedad y misericordia por la Sangre de Jesucristo vuestro Hijo único; tened piedad
y misericordia de nosotros, os lo suplicamos. Amén, Amén, Amén.
En
las cuentas grandes del Rosario:
En lugar del Padrenuestro, se reza la jaculatoria:
Padre Eterno, yo os ofrezco las Llagas de
Nuestro Señor Jesucristo para curar las llagas de nuestras almas.
En
las cuentas pequeñas del Rosario:
En lugar de las 10 Avemarías, se repite 10 veces la jaculatoria:
Jesús mío, perdón y misericordia por los
méritos de Vuestras Santas Llagas.
Al
terminar el Rosario se repite 3 veces:
Padre Eterno, yo os ofrezco
las Llagas de Nuestro Señor Jesucristo para sanar las llagas de nuestras almas.
Oración a la Virgen Dolorosa:
Oh Madre afligida, Oh corazón virginal desgarrado, por las llagas de tu hijo, dígnate admitir este pequeño recuerdo de sus sufrimientos en unión con lo que tú misma has padecido. Ofrezco este homenaje a tu hijo Jesús y por tu santa y poderosísima intercesión espero que mis oraciones y suplicas sean escuchadas por Él. Amén.
Se recomienda finalizar rezando tres Aves Marías
MEDITACIÓN DE CADA UNA
DE LAS SANTAS Y GLORIOSAS
LLAGAS
Se recomiendan en cada uno de los misterios del Rosario.
Al estar de rodillas ante
Vuestra sagrada imagen, oh Salvador mío, mi conciencia me dice que yo he sido
él que os ha clavado en la cruz, con estas mis manos, todas las veces que he
cometido un pecado mortal.
Dios mío, mi amor y mi todo,
digno de toda alabanza y amor, viendo como tantas veces me has colmado de
bendiciones, me pongo de rodillas, convencido de que aún puedo reparar mis
injurias con que te he ofendido. Al menos te puedo compadecer, puedo darte
gracias por todo lo que has hecho por mí. Perdóname, Señor mío. Por eso con el
corazón y con los labios digo:
A LA LLAGA DEL PIE IZQUIERDO
Santísima llaga del pie
izquierdo de mi Jesús, os adoro. Me duele, buen Jesús, veros sufrir aquella
pena dolorosa. Os doy gracias, oh Jesús de mi alma, porque habéis sufrido tan
atroces dolores para detenerme en mi carrera al precipicio, desangrándote a
causa de las punzantes espinas de mis pecados.
Ofrezco al Eterno Padre, la pena y el amor de vuestra santísima Humanidad para resarcir mis pecados, que detesto con sincera contrición.
La
ofrecemos por la sanación y liberación de los pecados de pereza, omisión,
faltas de caridad especialmente con los más pobres.
A LA LLAGA DEL PIE
DERECHO
Santísima llaga del pie
derecho de mi Jesús, os adoro. Me duele, buen Jesús, veros sufrir tan dolorosa
pena. Os doy gracias, oh Jesús de mi vida, por aquel amor que sufrió tan
atroces dolores, derramando sangre para castigar mis deseos pecaminosos y andadas
en pos del placer. Ofrezco al Eterno Padre, la pena y el amor de vuestra
santísima Humanidad, y le pido la gracia de llorar mis transgresiones y de
perseverar en el camino del bien, cumpliendo fidelísimamente los mandamientos
de Dios.
La
ofrecemos por la sanación y liberación de los pecados de la envidia, celos,
rivalidades y rencores.
A LA LLAGA DEL SACRATÍSIMO COSTADO
Santísima llaga del
Sacratísimo costado de mi Jesús, os adoro. Me duele, Jesús de mi vida, ver como
sufristeis tan gran injuria. Os doy gracias, oh buen Jesús, por el amor que me
tenéis, al permitir que os abrieran el costado, con una lanzada y así derramar
la última gota de sangre, para redimirme.
Ofrezco al Eterno Padre esta
afrenta y el amor de vuestra santísima Humanidad, para que mi alma pueda
encontrar en vuestro Corazón traspasado un seguro refugio.
La
ofrecemos por la sanación y liberación de los pecados de ira, avaricia y
lujuria.
A LA LLAGA DE LA MANO IZQUIERDA
Santísima llaga de la mano
izquierda de mi Jesús, os adoro. Me duele, buen Jesús, veros sufrir tan
dolorosa pena. Os doy gracias, oh Jesús de mi vida, porque por vuestro amor me
habéis librado a mí de sufrir la flagelación y la eterna condenación, que he
merecido a causa de mis pecados.
Ofrezco al Eterno Padre, la
pena y el amor de vuestra santísima Humanidad y le suplico me ayude a hacer
buen uso de mis fuerzas y de mi vida, para producir frutos dignos de la gloria
y vida eterna y así desarmar la justa ira de Dios.
La
ofrecemos por la sanación y liberación de los pecados de la gula, para que nos
liberes de la glotonería, ansiedad y desenfreno al comer y beber, y nos libres
sobre todo del alcoholismo.
A LA LLAGA DE LA MANO DERECHA
Santísima llaga de la mano
derecha de mi Jesús, os adoro. Me duele, buen Jesús, veros sufrir tan dolorosa
pena. Os doy gracias, oh Jesús de mi vida, por haberme abrumado de beneficios y
gracias, y eso a pesar de mi obstinación en el pecado.
Ofrezco al Eterno Padre la
pena y el amor de vuestra santísima Humanidad y le suplico me ayude para hacer
todo para mayor honra y gloria de Dios.
La
ofrecemos por la sanación y liberación de los pecados de mentira, engaño y
falsedad, por la ceguera espiritual que nos lleva a la hipocresía y al fraude.
A LA LLAGA DEL HOMBRO
Oh amabilísimo Jesús, manso
cordero de Dios, a pesar de ser yo una criatura miserable y pecadora, te adoro
y venero la llaga causada por el peso de tu cruz, que abriendo vuestras carnes
desnudó los huesos de vuestro hombro sagrado, de la cual vuestra madre dolorosa
tanto se compadeció.
La
ofrecemos por la sanación y liberación de los pecados de murmuración, crítica,
calumnia, chisme, difamación y juicios temerarios.
A LA LLAGA DE LA CABEZA
Señor mío crucificado adoro
la llaga de tu santa cabeza por el dolor que en ellas sufriste, y la sangre que
derramaste te ruego que me concedas constancia en servirte a ti y los demás.
Así sea.
La ofrecemos por la sanación y liberación de
los pecados de soberbia, desconfianza y temores, los cuales siguen penetrando
hoy la cabeza de Cristo.