VIACRUCIS DEL PAPA
FRANCISCO 2021
Fuente: http://www.vatican.va/
MEDITACIONES Y ORACIONES
Introducción:
En el nombre del Padre, y del
Hijo, y del Espíritu Santo. R/. Amén.
Querido
Jesús:
Tú sabes que también
nosotros los niños tenemos cruces, que no son ni más livianas ni más pesadas
que las de los grandes, pero que son verdaderas cruces, que sentimos pesadas
también de noche. Y sólo Tú lo sabes y las tomas en serio. Sólo Tú.
Sólo Tú sabes qué difícil es
para mí aprender a no tener miedo a la oscuridad y a la soledad.
Sólo Tú sabes qué difícil es
no poder contenerme y despertarme cada mañana todo mojado.
Sólo Tú sabes qué difícil es
no llegar a hablar bien, a pensar rápido o a hacer los cálculos correctos como
hacen los demás.
Sólo Tú sabes qué difícil es
ver a mis padres discutir, dar un fuerte portazo y no hablarse durante días.
Sólo Tú sabes qué difícil es
cuando me doy cuenta de que los demás se burlan de mí y me excluyen de las fiestas.
Sólo Tú sabes qué significa
ser pobre y tener que renunciar a lo que tienen mis amigos.
Sólo Tú sabes qué difícil es
liberarse de un secreto que me hace mucho daño y no saber a quién decírselo por
miedo a que me traicionen, me acusen o no me crean.
Querido buen Jesús: Tú has
sido un niño como yo, también Tú has jugado y tal vez te has caído y te has
hecho daño; también Tú has ido a la escuela y quizás alguno de tus deberes no
te salió bien; también Tú has tenido una mamá y un papá y sabes que a veces no
tengo muchas ganas de obedecer cuando me dicen que haga las tareas, que saque
la basura, que tienda la cama y que ordene la habitación; también tú has ido a
catequesis y a rezar y sabes que no siempre voy muy contento.
Mi querido buen Jesús: Tú
sabes sobre todo que en el mundo hay niños que no tienen para comer, que no
tienen formación, que son explotados y obligados a ir a la guerra.
Ayúdanos a cargar con
nuestras cruces cada día como Tú cargaste con la tuya. Ayúdanos a ser cada vez
más buenos, a ser como Tú nos quieres. Y te agradezco porque sé que siempre
estás cerca de mí y que nunca me abandonas, sobre todo cuando tengo más miedo,
y porque has enviado a mi Ángel custodio que cada día me protege e ilumina.
Amén.
I Estación
Poncio
Pilato condena a Jesús a muerte
Pilato les habló de nuevo,
porque quería liberar a Jesús, pero ellos gritaban: «¡Crucifícalo!
¡Crucifícalo!». Entonces Pilato decidió acceder a su petición: les dejó en
libertad al que pedían, que estaba en la cárcel por disturbio y homicidio, y
les entregó a Jesús para que hicieran con él lo que quisieran (Lc
23,20-21.24-25).
Meditación
Cuando estaba en primero de
primaria, Marcos, un niño de mi clase, fue acusado de haber robado la merienda
de su compañero de banco. Yo sabía que no era cierto, pero me callé, no era mi
problema, y además todos lo señalaban a él como culpable. ¿Por qué tendría que
haber intervenido?
Todavía, cada vez que lo
recuerdo, siento vergüenza, me duele mi actitud. Hubiera podido ayudar a mi
amigo, decir la verdad y ayudar a que se haga justicia, en cambio me comporté
como Pilato y preferí mirar hacia otra parte. Elegí el camino más cómodo y me
lavé las manos. Hoy estoy muy arrepentido. Hubiera querido tener un poco de
valentía, seguir mi corazón y ayudar a mi amigo en dificultad.
A veces sólo sentimos la voz
de quien hace y quiere el mal, mientras la justicia es un camino cuesta arriba,
con obstáculos y dificultades, pero tenemos a Jesús a nuestro lado, dispuesto a
sostenernos y ayudarnos.
Oración
de los niños
Jesús, concédeme un corazón
sencillo y sincero, así tendré el valor y la fuerza de caminar en tu justicia,
aun en las dificultades. «Aunque camine por cañadas oscuras, nada temo, porque
tú vas conmigo» (Sal 22,4).
Oremos
Señor, Padre bueno, infunde
en nosotros tu Espíritu Santoy concédenos tu fortaleza, porque sólo así
tendremos la valentía de testimoniar tu verdad, que es camino de justicia y
reconciliación.
Por Cristo nuestro Señor.
Amén.
II Estación
Jesús
con la cruz a cuestas
Los hombres que habían
detenido a Jesús se burlaban de él y lo golpeaban y, tapándole los ojos, le
decían: «¡Adivina!, ¿quién te pegó?». Y le gritaban toda clase de insultos (Lc
22,63-65).
Meditación
En clase leíamos por turnos
el libro Historia de una gaviota y del gato que le enseñó a volar. Cuando fue
el turno de Martina, comenzó a confundir las letras unas con otras y así las
frases perdieron el significado. Palabra tras palabra empecé a reír y conmigo
todos los demás. Todavía recuerdo el rostro de Martina sonrojado, la voz
quebrada y los ojos llenos de lágrimas.
Tal vez no era nuestra
intención burlarnos de ella, sin embargo, ¡cuánto dolor le provocamos con
nuestras carcajadas!
La persecución no es un
recuerdo lejano de hace dos mil años, a veces algunas de nuestras acciones
pueden juzgar, herir y pisotear a un hermano o a una hermana.
En ocasiones, haber hecho
sufrir a alguien puede habernos causado un poco de placer, porque detrás de
esos sufrimientos enmascaramos nuestros propios problemas.
Jesús nos ha enseñado a amar
y en su amor se encuentra la respuesta a todos los sufrimientos. Tenemos que
estar dispuestos a todo para no hacer el mal a los demás, por el contrario,
para hacerles el bien.
Oración
de los niños
Jesús, nada nos separará de
tu amor. Haznos capaces de amar a nuestros hermanos y a nuestras hermanas menos
favorecidos.
Oremos
Señor, Padre bueno, que nos
has enviado a Jesús, obediente hasta la muerte, concédenos la fuerza de tu amor
para tomar con valor nuestra cruz.
Concédenos tu esperanza y
sabremos reconocerte incluso en los momentos más oscuros de nuestra vida. Por
Cristo nuestro Señor. Amén.
III Estación
Jesús
cae por primera vez
Él cargaba y soportaba
nuestros dolores; nosotros lo consideramos un castigado por Dios, golpeado y
humillado. Pero él fue traspasado por nuestras rebeliones y quebrantado por
nuestros crímenes (Is 53,4-5).
Meditación
En quinto de primaria era el
mejor en matemáticas, terminaba los exámenes en pocos minutos y conocía
solamente un resultado: “excelente”.
Cuando por primera vez leí
“insuficiente” pensé que era un inútil, sentí el peso de un fracaso inesperado,
estaba solo y sin ningún consuelo.
Pero ese momento me hizo
crecer, en casa mis padres me animaron y me hicieron sentir su amor; volví a
levantarme y seguí esforzándome en el estudio.
Hoy sé que cada día
vacilamos y podemos caer, pero Jesús está siempre ahí para tendernos la mano,
para hacerse cargo del peso de nuestras cruces y volver a encender en nosotros
la esperanza.
Oración
de los niños
Jesús, has caído debajo de
la gran cruz que llevabas. También yo caigo a menudo y me lastimo. Protégeme en
mi camino y concédeme la fuerza de llevar mis cargas junto a Ti.
Oremos
Señor, has asumido nuestros
sufrimientos y los has compartido hasta el patíbulo que aplasta y humilla.
No nos abandones bajo el
peso de nuestras cruces, que a veces nos parecen demasiado pesadas.
Tú que vives y reinas por
los siglos de los siglos. Amén.
IV Estación
Jesús
encuentra a su Madre
Cuando se acabó el vino, la
madre de Jesús le dijo: «Ya no tienen vino». Pero Jesús le contestó: «Mujer,
¿qué tiene que ver eso con nosotros? Todavía no ha llegado mi hora». Pero su
madre dijo a los que servían: «¡Hagan lo que él les diga!» (Jn 2,3-5).
Meditación
Cuando pienso en mi mamá veo
su rostro amable, siento el calor de sus abrazos y me doy cuenta de su amor por
mí.
Ella me acompaña a todos
lados, a los entrenamientos de fútbol, al curso de inglés y a la catequesis el
domingo por la mañana.
Por la tarde, aunque esté
cansada, me ayuda mientras hago los deberes; y cuando de noche tengo
pesadillas, se pone a mi lado, me tranquiliza y espera que me duerma otra vez.
Si tengo un problema, una
duda o sencillamente pensamientos desagradables, ella está siempre dispuesta a
escucharme con su sonrisa.
Y en los momentos más
difíciles no necesito decir palabras, basta una mirada, ella se da cuenta
enseguida y me ayuda a superar cada sufrimiento.
Oración
de los niños
Jesús, haznos capaces de
dejarnos abrazar por María nuestra madre del Cielo.
Oremos
Señor, Padre bueno, concédenos
que encontremos la mirada amorosa de María, para que cada uno de nosotros, libres
de la propia soledad interior, podamos descansar en el abrazo maternal de
Aquella que en Jesús abrazó y amó a todos los hombres. Él que vive y reina por
los siglos de los siglos. Amén.
V Estación
El
Cireneo ayuda a Jesús a llevar la cruz
Cuando se llevaban a Jesús
detuvieron a un hombre de Cirene, llamado Simón, que volvía del campo, y lo
obligaron a cargar la cruz para que la llevara detrás de Jesús (Lc 23,26).
Meditación
Durante el verano jugaba con
los amigos del barrio en el parque que está delante de mi casa. Desde hacía
algunos meses teníamos nuevos vecinos con un hijo de mi misma edad. Sin
embargo, él no jugaba con nosotros, ni siquiera entendía bien nuestra lengua.
Un día noté que nos estaba mirando de lejos, quería jugar con nosotros, pero no
tenía el valor de pedírnoslo. Me acerqué, nos presentamos y lo invité a jugar
un partido de fútbol con nosotros. Walid desde aquel día es uno de mis mejores
amigos, además de ser el portero de nuestro equipo.
Mirando de lejos una
persona, lo primero que notamos es la figura, después nos damos cuenta si es
hombre o mujer y lentamente toman forma los detalles de su rostro, pero sólo
cuando lo reconocemos como hermano estamos abriendo nuestro corazón a Jesús.
Oración
de los niños
Jesús, hazme acoger con amor
a todos los hermanos solos y marginados que encuentre en mi camino.
Oremos
Señor, haznos capaces de
reconocerte en los últimos que encontramos a lo largo de nuestro camino; danos
la valentía y el gozo de dar de comer al que tiene hambre, dar de beber al que
tiene sed, acoger al extranjero, vestir al que está desnudo y curar al que está
enfermo, para encontrarte y acogerte en todos los hermanos y hermanas.
Tú que vives y reinas por los
siglos de los siglos. Amén.
VI Estación
Una
mujer enjuga el rostro de Jesús
Entonces los justos le
preguntarán [al Rey]: «Señor, ¿cuándo te vimos hambriento o sediento, forastero
o desnudo, enfermo o en la cárcel?». Y el Rey les responderá: «Les aseguro que
siempre que ustedes lo hicieron con uno de estos mis hermanos más pequeños,
conmigo lo hicieron» (cf. Mt 25,37-40).
Meditación
Ese día tenía que jugar el
partido más importante del campeonato, era la oportunidad para demostrar todas
mis habilidades. En el vestuario estaba nervioso y asustado, pero cuando entré
en el campo vi entre los espectadores a Marcos, mi mejor amigo que, aunque no
le gustaba el fútbol, estaba allí para apoyarme. Era la primera vez que venía a
verme jugar, y por desgracia perdimos.
Mientras me duchaba estaba
triste y desanimado, pero cuando salí del vestuario me encontré con mi amigo,
que me estaba esperando con un refresco de naranja en la mano. Pasamos un rato
juntos, y así esa hora y ese refresco de naranja hicieron todo más llevadero,
la derrota sufrida se convirtió en un recuerdo menos amargo.
Un encuentro, una mirada, un
gesto pueden cambiar nuestro día y llenar nuestro corazón. En el rostro
afligido de un amigo, o incluso de un desconocido, está el rostro de Jesús que
pasa por el mismo camino que yo... ¿Tendré la valentía de acercarme?
Oración
de los niños
Jesús, concédeme cruzarme
con tu mirada en los momentos de dificultad, para que así pueda encontrar
consuelo en tu amor.
Oremos
Señor, haz que la luz de tu
Rostro, lleno de misericordia, alivie las heridas del abandono y del pecado que
nos afligen.
Tú que vives y reinas por los
siglos de los siglos. Amén.
VII Estación
Jesús cae por segunda vez
Él no cometió pecado ni se
halló engaño en su boca. Él cargó sobre su cuerpo nuestros pecados, llevándolos
al madero, para que, muertos al pecado, viviéramos para lo que es justo (1 P
2,22.24).
Meditación
En cuarto de primaria quería
a toda costa ser el protagonista de la obra de teatro escolar de final de
curso. Había hecho todo lo posible para conseguir el papel, había ensayado los
diálogos varias veces frente al espejo, pero la maestra decidió darle el papel
a Juan, que era un niño muy reservado.
En ese momento me sentí humillado
y enojado, conmigo mismo, con la maestra y con Juan. La obra fue un éxito, y
desde ese momento Juan se abrió más a toda la clase.
Mi decepción había servido
para ayudar a otra persona, la decisión de la maestra había dado una
oportunidad a alguien que realmente lo necesitaba.
Oración
de los niños
Jesús, hazme instrumento de
tu amor, haz que yo escuche el lamento de quien vive una situación difícil,
para poder consolarlo.
Oremos
Señor, Tú caíste por tierra
como cualquier otro hombre. Concédenos la fuerza de volver a levantarnos aun
cuando no tenemos ni siquiera el deseo de hacerlo.
Aumenta en nosotros la
convicción de que, aunque estemos cansados y desanimados, contigo a nuestro
lado siempre podemos volver a caminar.
Tú que vives y reinas por los
siglos de los siglos. Amén.
VIII Estación
Jesús
encuentra a las mujeres de Jerusalén
Seguía a Jesús una gran
multitud del pueblo y de mujeres que lloraban y se lamentaban por él. Pero
Jesús, volviéndose a ellas, les dijo: «¡Mujeres de Jerusalén, no lloren por mí!
Lloren más bien por ustedes y por sus hijos» (Lc 23,27-28).
Meditación
Mi hermano y yo habíamos
estado jugando a los videojuegos toda la tarde. Al anochecer, mamá nos preguntó
si habíamos hecho los deberes. Los dos le contestamos: “Claro, mamá”.
Inmediatamente me fui a mi habitación y empecé a hacerlos, mientras mi hermano
veía la televisión en el sofá.
Al día siguiente él no fue a
la escuela, fingiendo un terrible dolor de estómago.
De regreso a casa, fui a su
habitación y hablamos de lo que había pasado: nos equivocamos al mentirle a
mamá y él se equivocó al fingir el dolor de estómago.
Le sugerí que hiciera los
deberes enseguida, y lo ayudé a terminar los del día anterior. Cuando acabamos,
pasamos el resto de la tarde jugando.
Corregir a un hermano es un
gesto difícil pero necesario, requiere valor, sencillez y delicadeza.
Oración
de los niños
Jesús, que has llenado
nuestros corazones de dulzura y sensibilidad, haznos capaces de cuidar a nuestros
hermanos más pequeños.
Oremos
Señor, Padre bueno, haznos
testigos creíbles de tu misericordia; haz que nuestras palabras y nuestras
acciones sean siempre un signo sincero y gratuito de caridad hacia cada uno de
nuestros hermanos.
Por Cristo nuestro Señor.
Amén.
IX Estación
Jesús
cae por tercera vez
[Jesús dijo:] Les aseguro
que si el grano de trigo que cae en la tierra no muere queda solo; pero si
muere da mucho fruto. El que se apega a su vida la perderá; el que desprecia la
vida en este mundo la conservará para la vida eterna (Jn 12,24-25).
Meditación
Durante el último año, con
mi familia no hemos vuelto a visitar a nuestros abuelos. Mis padres dicen que
es peligroso, podríamos hacer que se enfermen de Covid. ¡Los extraño!
Igual que extraño a mis amigos
de voleibol y a los scouts.
A menudo me siento sola.
También la escuela está
cerrada, antes iba a veces de mala gana, pero ahora sólo quisiera regresar a la
clase para ver a mis compañeros y a las maestras.
La tristeza de la soledad a
veces se vuelve insoportable, nos sentimos “abandonados” por todos, incapaces
de volver a sonreír. Como Jesús, nos encontramos caídos por tierra.
Oración
de los niños
Jesús, luz eterna, te
suplico que resplandezcas cuando me pierdo en oscuros pensamientos y me alejo
de Ti.
Oremos
Señor, que subiste al
Calvario como cordero para el sacrificio, ilumínanos en esta noche oscura, para
que no nos extraviemos en estos momentos difíciles.
Tú que vives y reinas por los
siglos de los siglos. Amén.
X Estación
Jesús
es despojado de las vestiduras
[Los soldados] lo
crucificaron y se repartieron su ropa por sorteo, para ver qué se llevaba cada
uno. Así se cumplió la Escritura: Se han repartido mi ropa entre ellos y
sortearon mi túnica (Mc 15,24; Jn 19,24b).
Meditación
En las estanterías de mi
habitación había muchas muñecas, cada una diferente. En cada aniversario
recibía una nueva como regalo, y estaba muy encariñada a todas mis pequeñas
amigas.
El domingo, durante los
avisos al final de la misa, el párroco mencionó una campaña de recogida de juguetes
para los niños refugiados de Kosovo.
Al llegar a casa, miré mis
muñecas y pensé: “¿Realmente las necesito?”.
Con tristeza elegí algunas,
las más antiguas, las que menos me gustaban. Preparé la caja para llevarla a la
iglesia el domingo siguiente.
Sin embargo, por la noche
tuve la sensación de que no había hecho lo correcto. Antes de irme a la cama,
la caja estaba llena de muñecas y las estanterías vacías.
Deshacerse de lo superfluo
aligera el alma y nos libra del egoísmo.
Dar nos hace más felices que
recibir.
Oración
de los niños
Jesús, vela sobre mi
corazón, hazlo libre de la esclavitud de las cosas materiales. Ayúdame a no dar
sólo lo superfluo, sino también algo necesario.
Oremos
Señor, Padre bueno, llena
nuestras lagunas, haznos generosos para compartir con los hermanos los dones de
tu providencia.
Por Cristo nuestro Señor.
Amén.
XI Estación
Jesús
es clavado en la cruz
El pueblo estaba
contemplando. Los jefes se burlaban y le decían: «¡Salvó a otros! ¡Que se salve
a sí mismo si este es el Mesías de Dios, el elegido!». Los soldados también se
burlaban de él y, acercándose para ofrecerle vinagre, le decían: «¡Si tú eres
el rey de los judíos, sálvate a ti mismo!» (Lc 23,35-37).
Meditación
El día de Navidad fuimos a
Roma con los scouts, a la casa de las Misioneras de la Caridad, para distribuir
la comida a los necesitados, renunciando a un día de fiesta con la familia.
A la ida, en el tren,
pensaba en todas las cosas que me habría perdido: los sombreros hechos a mano por
la abuela María, el juego de lotería, el pan dulce, abrir los regalos delante
de la chimenea…
Al volver, pensaba en los
rostros de las personas que había servido, en sus sonrisas y en sus historias…
El pensamiento de haber llevado a aquellas personas un momento de serenidad
hizo inolvidable aquella Navidad.
Ofrecernos nosotros mismos y
nuestro servicio con amor es la lección que nos da Jesús en la cruz.
Oración
de los niños
Jesús, líbranos de nuestro
orgullo y de nuestros prejuicios, haz que nuestro corazón esté abierto a los
demás.
Oremos
Señor, danos la gracia de no
permanecer abrumados por nuestros pecados, y ayúdanos a ver en cada una de
nuestras debilidades una posibilidad nueva para manifestar la fuerza de tu
cruz, que da vida y esperanza.
Tú que vives y reinas por los
siglos de los siglos. Amén.
XII Estación
Jesús
muere en la cruz
Era casi mediodía y se
oscureció toda la tierra hasta media tarde, porque el sol había dejado de
brillar. La cortina del Templo se rasgó por la mitad. Y Jesús, dando un fuerte
grito, dijo: «¡Padre, en tus manos entrego mi espíritu!». Y, después de decir
esto, expiró (Lc 23,44-46).
Meditación
Hace poco, después de haber
tratado el tema en el colegio, escribí una redacción sobre los niños que eran
víctimas de la mafia. Me pregunto: ¿cómo es posible cometer acciones tan
terribles?, ¿es justo perdonar algo así? Y yo, ¿sería capaz de hacerlo?
Jesús, muriendo en la cruz,
nos ha dado la salvación a todos. No vino a llamar a los justos, sino a los
pecadores que tienen la humildad y la valentía de convertirse.
Oración
de los niños
Jesús, danos la fuerza de
perdonar, Tú que has dicho: “Habrá más alegría en el cielo por un pecador que
se arrepiente, que por noventa y nueve justos que no necesitan arrepentirse”.
Oremos
Señor Jesús, que has muerto
en la cruz por nosotros, acoge nuestra vida que se une a la tuya como una
ofrenda perenne y definitiva.
Tú que vives y reinas por
los siglos de los siglos. Amén.
XIII Estación
El
cuerpo de Jesús es bajado de la cruz
Al atardecer vino un hombre
rico de Arimatea llamado José, quien también se había hecho discípulo de Jesús,
y se presentó ante Pilato para pedirle el cuerpo de Jesús. Entonces Pilato
ordenó que se lo entregaran (Mt 27,57-58).
Meditación
Bajaron de la ambulancia
unos hombres que parecían astronautas, vestidos con bata, guantes, mascarillas
y visera, se llevaron al abuelo que tenía dificultades para respirar desde
hacía algunos días.
Fue la última vez que vi al
abuelo, murió pocos días después en el hospital, imagino que sufriendo también
a causa de la soledad.
No pude estar cerca de él
físicamente, decirle adiós y darle consuelo.
He rezado por él cada día,
así pude acompañarlo en su último viaje terreno.
Oración
de los niños
Te damos gracias, Jesús,
porque con tu muerte en la cruz nos has dado la fuerza de la esperanza.
Oremos
Oh Señor, Padre bueno,
concédenos sentirte cercano, como presencia que consuela y reconcilia, hasta el
momento en que, por un don de tu providencia, nos llames para que seamos uno
solo contigo.
Por Cristo nuestro Señor.
Amén.
XIV Estación
El
cuerpo de Jesús es puesto en el sepulcro
José tomó el cuerpo de
Jesús, lo envolvió en una sábana limpia y lo puso en el sepulcro nuevo que él
había excavado en la roca. Después hizo rodar una gran piedra a la entrada del
sepulcro y se fue (Mt 27,59-60).
Meditación
Querido Jesús: Me llamo
Sara, tengo doce años y te quiero dar gracias porque hoy me has enseñado a
hacer el bien en nombre de tu amor. Me has enseñado a superar todo sufrimiento
confiando en ti, a amar al otro como a un hermano, a caer y a levantarme, a
servir a los demás, a liberarme de los prejuicios, a reconocer lo esencial y
sobre todo a unir cada día mi vida a la tuya. Hoy, gracias a tu gesto de amor
infinito, sé que la muerte no es el final de todo.
Oración
de los niños
Jesús, ayúdanos a no
interrumpir nuestra oración cuando sentimos el corazón pesado ante la piedra de
tu sepulcro.
Oremos
Oh Señor, Padre bueno, cuando
el camino de la vida nos muestra historias difíciles, concédenos la esperanza
de la Pascua, paso de la muerte a la resurrección.
Por Cristo nuestro Señor.
Amén.
Oración
final
Señor, Padre bueno, también
este año hemos hecho memoria del Vía Crucis de tu Hijo Jesús, y lo hemos hecho
con las voces y las oraciones de los niños, que Tú mismo has indicado como
ejemplo para entrar en tu reino.
Ayúdanos a ser como ellos,
pequeños, necesitados de todo, abiertos a la vida. Haz que volvamos a adquirir
la pureza de la mirada y del corazón.
Te pedimos que bendigas y
protejas a todos los niños del mundo, para que puedan crecer en edad, sabiduría
y gracia, para que conozcan y sigan el proyecto de bien que Tú has pensado para
cada uno.
Bendice también a los padres
y a cuantos colaboran con ellos en la educación de estos hijos tuyos, para que
se sientan siempre unidos a ti al dar vida y amor. Por Cristo nuestro Señor.
Amén.