jueves, 3 de junio de 2021

DEVOCIÓN DE LOS PRIMERO JUEVES DE MES

 

 

DEVOCIÓN DE LOS PRIMERO JUEVES DE MES


Por la señal de la Santa Cruz, De nuestros enemigos, Líbranos, Señor Dios Nuestro.

En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén. 

Acto de Contrición:

Señor mío, Jesucristo, me arrepiento profundamente de todos mis pecados. Humildemente suplico Tu perdón y por medio de Tu gracia, concédeme ser verdaderamente merecedor de Tu amor, por los méritos de Tu Pasión y Tu muerte y por los dolores de Tu Madre Santísima. Amén.


ORACIÓN A LAS CINCO LLAGAS DE JESÚS

Eterno Padre, frente a tu presencia, delante a tu trono y al cordero sin mancha que se donó e inmoló por la salvación y la redención de todo el género humano. Te doy gracias por su sangre preciosa. Infunde tu Santo Espíritu de amor sobre nosotros, tus hijos.

Jesús invoco tu misericordia, tu luz, tu poder, cúbreme y cubre a mis hermanos que necesitan tanto de Ti con tus manos amorosas. Tu corazón se conmueve frente a mis sufrimientos y mis pecados, yo confiado en tu protección vuelco mis súplicas frente a Ti.

Frente a la cruz Señor nuestro, vengo con pocas fuerzas y pongo delante de Ti mis pecados, mi falta de voluntad, mi falta de amor, el mal que hay en mí, los sufrimientos de mi pobre corazón y los que he ocasionado a los que amo. Con tu preciosa sangre y a tus santísimas llagas, tú me sanas el alma, me llenas de perdón, de luz, de amor.

Jesús quiero contemplar la llaga de tu mano derecha, herida por mis pecados clavados al madero de la cruz, y escucho que tu mes dices: he sido crucificado por amor a ti, métete dentro de esta llaga, aférrate a ella porque en su dolor yo quiero sanarte.

Contempla mi mano izquierda clavada hasta el madero de la cruz llena de sangre por tu salvación, aférrate a esta mano, para ser guiado y para que ella esté siempre sobre ti protegiéndote.

Contempla mis pies clavados con este único clavo, me produce un dolor terrible, mira mi pie derecho lleno de sangre, aférrate a mi  pie que camina en la luz y no tropezarás jamás, yo te sostendré cuando dudes.

Mira mi pie izquierdo, atravesado con este clavo, mi sangre cae sobre ti, aférrate a esta llaga, porque Yo Soy la vida que conduce al Padre, Yo soy la verdad que te ilumina, Yo Soy la vida que se dona por ti.

Contempla mi costado perforado por la lanza, sale sangre que te lava de la muerte dándote la vida en abundancia, en la oscuridad te dona la luz, frente al odio te dona el amor. El agua que brota de mi costado te lava de todos tus pecados, aunque si tus pecados son rojos como escarlata yo los dejaré blancos como la lana.

Contempla mi cabeza, herida por la corona de espinas, es uno de los dolores más atroces de mi cuerpo, todo mi rostro está ensangrentado, Yo te quiero cubrir con esta sangre y con mi dolor, para que mis pensamientos sean tus pensamientos, para que mi amor sea tu amor, para que tengas pensamientos de justicia y rectitud.

Todo mi cuerpo está dolorido y continuo sangrando por la salvación de la humanidad, así yo tomo todo sus pecados  y los clavo a esta cruz victoriosa.

A ti Señor he gritado, y tú me has curado, te alabaré por siempre! Que en nombre de Cristo toda rodilla se doble en el cielo, en la tierra y bajo la tierra y toda lengua proclame que Jesús es el Señor.

Gloria al Padre…

- Quién es como Dios, nadie  es como Dios. (3 veces)

- Escapen potencias del maligno porque Jesucristo ha vencido. (3 veces)

Por intercesión del Arcángel San Miguel, príncipe de la milicia celestial, defiéndenos en la batalla contra las potencias del mal, destruye el poder de las tinieblas y encadena a los espíritus inmundos. Amén.

Por intercesión de la santísima Virgen María, Madre de Gracia y de Misericordia, nos cubra con su santo manto materno, proteja todos nuestros pasos, nos prenda de la mano y nos lleve a Jesús.

Bajo tu protección buscamos refugio, Santa Madre de Dios, escucha nuestras súplicas y líbranos de cada peligro Oh, Virgen gloriosa y bendita! Amén.


SALUTACIÓN A LA LLAGA DEL HOMBRO DE JESUCRISTO

Oh amantísimo Jesús, Cordero mansísimo de Dios, yo, miserable pecador, saludo y venero la llaga sacratísima del hombro en que llevaste tu pesada cruz, que desgarró tu carne y descubrió tus huesos causándote un dolor mayor que el de cualquiera otra llaga de tu sacratísimo cuerpo. Yo te adoro, oh Afligidísimo Jesús: te alabo, bendigo y glorifico, y te doy gracias por esta sacratísima y dolorosísima llaga, rogándote por su excesivo dolor y por el enorme peso de tu cruz, tengas misericordia de mí pecador, me perdones todos los pecados mortales y veniales, y me conduzcas al cielo por el camino de tu cruz. Así sea.

V. Dios mío, mi único bien y mi todo.

R. Vos sois todo para mí, sea yo todo para vos.


Santísima Llaga de la Espalda de Jesucristo

(Preguntando una vez San Bernardo a Nuestro Señor en la oración cual había sido el mayor dolor que sufrió en el Cuerpo de su Pasión, respondió el Señor: "Yo tuve una Llaga en la Espalda, honda tres dedos, que se me hizo llevando la Cruz; esta me ha sido de mayor pena y dolor que todas otras; la cual consideran poco todos los hombres por no serles conocida: pero tú tenla en veneración y sabe que cualquier gracia que me pidas en su virtud, te la concederé. Y a todos los que por ella me honraren, les perdonaré sus pecados cotidianos, de los mortales no me acordaré más, y conseguirán mi gracia y Misericordia.")


Oración:

Jesucristo, mansísimo Cordero de Dios. Yo, pobre pecador, saludo y reverencio tu santísima Llaga, que padeciste en la Espalda llevando tu pesada Cruz, con que por causa de los tres huesos que de ella salían sentías grandísimo dolor sobre todos los otros de tu Santísimo Cuerpo.

Adorote, dolorido Señor mío, te reverencio y te glorifico con lo íntimo de mi corazón y te doy gracias por aquella santísima, muy profunda y dolorosa Llaga de tu Espalda. Suplícote humildemente por aquel duro peso de la Cruz, que tengas misericordia de mí y me perdones todos mis pecados, tanto veniales como mortales y me acompañes en el camino de la Cruz por las sangrientas pisadas tuyas a la bienaventuranza eterna, por los siglos de los siglos. Amén.

3 Padrenuestros y 3 Avemarías con las siguientes jaculatorias:

*Alabada sea la santísima Llaga de la Espalda de Nuestro Señor Jesucristo.

1 Padrenuestro 1 Avemaría.


*Cristo Jesús, ¡oh, fuego que abrasa! Que las tinieblas en mí no tengan voz.

1 Padrenuestro 1 Avemaría.


*Cristo Jesús, disipa mis sombras y que en mí sólo hable tu Amor.

1 Padrenuestro 1 Avemaría.


El papa Eugenio III a instancias de San Bernardo concedió a quien dijese tres veces el Padrenuestro y Avemaría en honra de la Llaga de la Espalda de Jesucristo, 3.000 (tres mil) años de indulgencia.


Con licencia y censura eclesiástica.

 

SALUTACIÓN A LA LLAGA

DEL HOMBRO DE JESUCRISTO

Oh amantísimo Jesús, Cordero mansísimo de Dios, yo, miserable pecador, saludo y venero la llaga sacratísima del hombro en que llevaste tu pesada cruz, que desgarró tu carne y descubrió tus huesos causándote un dolor mayor que el de cualquiera otra llaga de tu sacratísimo cuerpo. Yo te adoro, oh Afligidísimo Jesús: te alabo, bendigo y glorifico, y te doy gracias por esta sacratísima y dolorosísima llaga, rogándote por su excesivo dolor y por el enorme peso de tu cruz, tengas misericordia de mí pecador, me perdones todos los pecados mortales y veniales, y me conduzcas al cielo por el camino de tu cruz. Así sea.

V. Dios mío, mi único bien y mi todo.

R. Vos sois todo para mí, sea yo todo para vos.


Santísima Llaga de la Espalda de Jesucristo

Preguntando una vez San Bernardo a Nuestro Señor en la oración cual había sido el mayor dolor que sufrió en el Cuerpo de su Pasión, respondió el Señor: "Yo tuve una Llaga en la Espalda, honda tres dedos, que se me hizo llevando la Cruz; esta me ha sido de mayor pena y dolor que todas otras; la cual consideran poco todos los hombres por no serles conocida: pero tú tenla en veneración y sabe que cualquier gracia que me pidas en su virtud, te la concederé. Y a todos los que por ella me honraren, les perdonaré sus pecados cotidianos, de los mortales no me acordaré más, y conseguirán mi gracia y Misericordia."

 

Oración: Jesucristo, mansísimo Cordero de Dios. Yo, pobre pecador, saludo y reverencio tu santísima Llaga, que padeciste en la Espalda llevando tu pesada Cruz, con que por causa de los tres huesos que de ella salían sentías grandísimo dolor sobre todos los otros de tu Santísimo Cuerpo.

Adorote, dolorido Señor mío, te reverencio y te glorifico con lo íntimo de mi corazón y te doy gracias por aquella santísima, muy profunda y dolorosa Llaga de tu Espalda. Suplícote humildemente por aquel duro peso de la Cruz, que tengas misericordia de mí y me perdones todos mis pecados, tanto veniales como mortales y me acompañes en el camino de la Cruz por las sangrientas pisadas tuyas a la bienaventuranza eterna, por los siglos de los siglos. Amén.

 

3 Padrenuestros y 3 Avemarías.....

*Alabada sea la santísima Llaga de la Espalda de Nuestro Señor Jesucristo. Amén.

*Cristo Jesús, ¡oh, fuego que abrasa! Que las tinieblas en mí no tengan voz. Amén.

*Cristo Jesús, disipa mis sombras y que en mí sólo hable tu Amor. Amén.


El papa Eugenio III a instancias de San Bernardo concedió a quien dijese tres veces el Padrenuestro y Avemaría en honra de la Llaga de la Espalda de Jesucristo, 3.000 (tres mil) años de indulgencia.

Con licencia y censura eclesiástica.

 

LOS SIETE DOLORES DE LA VIRGEN MARÍA

Primer Dolor- La aflicción que causó a su tierno corazón, la profecía del anciano Simeón.- Cuando le dijo: "una espada traspasará tu alma". (Avemaría)

Segundo Dolor- La angustia que padeció su sensibilísimo corazón, en la huida y permanencia en Egipto.- Porque Herodes quería matar al Niño. (Avemaría)

Tercer Dolor- Las congojas que experimentó su solícito corazón, en la pérdida de su Hijo Jesús. (Avemaría)

Cuarto Dolor- La consternación que sintió su maternal corazón, al encontrar a su Hijo Jesús llevando la cruz a cuestas. (Avemaría)

Quinto Dolor- El martirio de su generoso corazón, asistiendo a su Hijo Jesús en la agonía. (Avemaría)

Sexto Dolor- La herida que sufrió su piadoso Corazón, en la lanzada que abrió el costado de su Hijo Jesús. (Avemaría)

Séptimo Dolor- El desconsuelo y desamparo que padeció su amantísimo corazón, en la sepultura de su Hijo Jesús. (Avemaría)

Oración final

Oh Doloroso e Inmaculado Corazón de María, morada de pureza y santidad, cubre mi alma con tu protección maternal a fin de que siendo siempre fiel a la voz de Jesús, responda a Su amor y obedezca Su divina voluntad. Quiero, Madre mía, vivir íntimamente unido a tu Corazón que está totalmente unido al Corazón de tu Divino Hijo. Átame a tu Corazón y al Corazón de Jesús con tus virtudes y dolores. Protégeme siempre. R. Amén.

V. Ruega por nosotros, Virgen dolorosísima,

R. para que seamos dignos de las promesas de Cristo.

 En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.


ORACIÓN A LAS CINCO LLAGAS DE JESÚS



ORACIÓN A LAS CINCO LLAGAS DE JESÚS

Eterno Padre, frente a tu presencia, delante a tu trono y al cordero sin mancha que se donó e inmoló por la salvación y la redención de todo el género humano.

Te doy gracias por su sangre preciosa. Infunde tu Santo Espíritu de amor sobre nosotros, tus hijos.

Jesús invoco tu misericordia, tu luz, tu poder, cúbreme y cubre a mis hermanos que necesitan tanto de Ti con tus manos amorosas.

Tu corazón se conmueve frente a mis sufrimientos y mis pecados, yo confiado en tu protección vuelco mis súplicas frente a Ti.

Frente a la cruz Señor nuestro, vengo con pocas fuerzas y pongo delante de Ti mis pecados, mi falta de voluntad, mi falta de amor, el mal que hay en mí, los sufrimientos de mi pobre corazón y los que he ocasionado a los que amo.

Con tu preciosa sangre y a tus santísimas llagas, tú me sanas el alma, me llenas de perdón, de luz, de amor.

Jesús quiero contemplar la llaga de tu mano derecha, herida por mis pecados clavados al madero de la cruz, y escucho que tu mes dices: he sido crucificado por amor a ti, métete dentro de esta llaga, aférrate a ella porque en su dolor yo quiero sanarte.

Contempla mi mano izquierda clavada hasta el madero de la cruz llena de sangre por tu salvación, aférrate a esta mano, para ser guiado y para que ella esté siempre sobre ti protegiéndote.

Contempla mis pies clavados con este único clavo, me produce un dolor terrible, mira mi pie derecho lleno de sangre, aférrate a mi  pie que camina en la luz y no tropezarás jamás, yo te sostendré cuando dudes.

Mira mi pie izquierdo, atravesado con este clavo, mi sangre cae sobre ti, aférrate a esta llaga, porque Yo Soy la vida que conduce al Padre, Yo soy la verdad que te ilumina, Yo Soy la vida que se dona por ti.

Contempla mi costado perforado por la lanza, sale sangre que te lava de la muerte dándote la vida en abundancia, en la oscuridad te dona la luz, frente al odio te dona el amor. El agua que brota de mi costado te lava de todos tus pecados, aunque si tus pecados son rojos como escarlata yo los dejaré blancos como la lana.

Contempla mi cabeza, herida por la corona de espinas, es uno de los dolores más atroces de mi cuerpo, todo mi rostro está ensangrentado, Yo te quiero cubrir con esta sangre y con mi dolor, para que mis pensamientos sean tus pensamientos, para que mi amor sea tu amor, para que tengas pensamientos de justicia y rectitud.

Todo mi cuerpo está dolorido y continuo sangrando por la salvación de la humanidad, así yo tomo todo sus pecados  y los clavo a esta cruz victoriosa.

A ti Señor he gritado, y tú me has curado, te alabaré por siempre!

Que en nombre de Cristo toda rodilla se doble en el cielo, en la tierra y bajo la tierra y toda lengua proclame que Jesús es el Señor. Gloria al Padre…

Quién es como Dios, nadie  es como Dios. (3 veces)

Escapen potencias del maligno porque Jesucristo ha vencido. (3 veces)

Por intercesión del Arcángel San Miguel, príncipe de la milicia celestial, defiéndenos en la batalla contra las potencias del mal, destruye el poder de las tinieblas y encadena a los espíritus inmundos. Amén.

Por intercesión de la santísima Virgen María, Madre de Gracia y de Misericordia, nos cubra con su santo manto materno, proteja todos nuestros pasos, nos prenda de la mano y nos lleve a Jesús.

Bajo tu protección buscamos refugio, Santa Madre de Dios, escucha nuestras súplicas y líbranos de cada peligro Oh, Virgen gloriosa y bendita! Amén.

 

Santísima Llaga de la Espalda de Jesucristo



 

Santísima Llaga de la Espalda de Jesucristo

Fuente: http://www.capillacatolica.org/LlagaDeLaEspalda.html


Preguntando una vez San Bernardo a Nuestro Señor en la oración cual había sido el mayor dolor que sufrió en el Cuerpo de su Pasión, respondió el Señor: "Yo tuve una Llaga en la Espalda, honda tres dedos, que se me hizo llevando la Cruz; esta me ha sido de mayor pena y dolor que todas otras; la cual consideran poco todos los hombres por no serles conocida: pero tú tenla en veneración y sabe que cualquier gracia que me pidas en su virtud, te la concederé. Y a todos los que por ella me honraren, les perdonaré sus pecados cotidianos, de los mortales no me acordaré más, y conseguirán mi gracia y Misericordia."


Oración

Jesucristo, mansísimo Cordero de Dios. Yo, pobre pecador, saludo y reverencio tu santísima Llaga, que padeciste en la Espalda llevando tu pesada Cruz, con que por causa de los tres huesos que de ella salían sentías grandísimo dolor sobre todos los otros de tu Santísimo Cuerpo.

Adórote, dolorido Señor mío, te reverencio y te glorifico con lo íntimo de mi corazón y te doy gracias por aquella santísima, muy profunda y dolorosa Llaga de tu Espalda. Suplícote humildemente por aquel duro peso de la Cruz, que tengas misericordia de mí y me perdones todos mis pecados, tanto veniales como mortales y me acompañes en el camino de la Cruz por las sangrientas pisadas tuyas a la bienaventuranza eterna, por los siglos de los siglos. Amén.

Alabada sea la santísima Llaga de la Espalda de Nuestro Señor Jesucristo. Amén.

El papa Eugenio III a instancias de San Bernardo concedió a quien dijese tres veces el Padrenuestro y Avemaría en honra de la Llaga de la Espalda de Jesucristo, 3.000 (tres mil) años de indulgencia.

Con licencia y censura eclesiástica.

Cristo Jesús, ¡oh, fuego que abrasa! Que las tinieblas en mí no tengan voz. Amén.

Cristo Jesús, disipa mis sombras y que en mí sólo hable tu Amor. Amén.

 


martes, 4 de mayo de 2021

INICIO: NOVENA EN HONOR A LA ASCENSIÓN DEL SEÑOR

 

 

NOVENA EN HONOR

A LA ASCENSIÓN DEL SEÑOR

 

Novena compuesta por el Padre Dr. Tadeo Galván, Catedrático de Vísperas y Vicerrector del Seminario de San Antonio Abad del Cuzco, e impreso en Lima en 1794 con aprobación del Obispado de Cuzco. Las meditaciones fueron tomadas del Arco Iris de Paz del Padre Fray Pedro de Santa María de Ulloa OP. Puede rezarse nueve días antes del Jueves de la Ascensión, o desde la Vigilia y durante toda la Octava.


NOVENA A NUESTRO SEÑOR JESUCRISTO EN EL MISTERIO DE SU ADMIRABLE ASCENSIÓN


ORACIONES INICIALES PARA TODOS LOS DÍAS 


Por la señal de la Santa Cruz, de nuestros enemigos, líbranos Señor Dios nuestro. En el nombre del Padre, y del Hijo , y del Espíritu Santo. Amén.


ACTO DE CONTRICIÓN

Señor mío Jesucristo, mi Dios, mi Salvador, mi Redentor, y objeto de todo mi amor. ¡Qué glorioso os contempla el alma, cuando os considera subiendo por esa región celestial a recibir de mano de vuestro Eterno Padre el honor, la corona y la dominación correspondiente a vuestros méritos infinitos! Vuestro amor os hizo bajar de los Cielos y salir del seno de vuestro Padre, os hizo sufrir tantas tribulaciones, dolores, afrentas y muerte en una Cruz, para que por este medio se nos franquease la bienaventuranza, de la que habíamos sido desposeídos por el primer pecado; pero ya, mi Jesús, ha pasado el tropel de vuestras aflicciones: el amargo Cáliz de vuestra Pasión, que por nosotros bebisteis amoroso se os ha convertido ya en eternas dulzuras y glorias, y revestido de vuestra inmortalidad subís triunfante de la culpa y del Infierno, después de haber despojado de su imperio al príncipe de las tinieblas; llevaos también por despojo este mi corazón, que hasta hoy ha sido siervo del pecado, y pues no suben con Vos nuestros vicios, y ninguna cosa inmunda ha de entrar en vuestro Reino, limpiarlo de sus manchas con esa mano poderosa y llena de clemencia, que yo de mi parte quiero desde luego purificarlo por medio de mi dolor y arrepentimiento, y digo que me pesa de haberos ofendido, y de haber sido tan ingrato a vuestras finezas: muera desde ahora mi deslealtad, y reinad en mi alma solo Vos, para que así consiga subir con Vos a gozaros eternamente. Amén.


ORACIÓN AL PADRE ETERNO

Oh Padre Eterno, Padre de las misericordias y Dios de toda consolación: vuestra infinita bondad, y el amor indecible que nos tenéis os hizo que, compadecido de nuestras miserias, nos dieseis a vuestro Unigénito Hijo, a fin de que Él nos libertase del estado lamentable en que nos hallábamos por la culpa, a costa de tantos dolores y tormentos, porque fuésemos redimidos al precio infinito de su Sangre, del cautiverio en que tenía oprimida nuestra naturaleza. ¿Con qué dones y obsequios satisfaremos, Señor, tan grande amor? ¿Qué lengua, ni entendimiento, podrá acertar a daros las debidas gracias por un beneficio tan inmenso?

 No hay, ¡oh gran Dios!, caudal en nosotros para una digna retribución, aun cuando nos empleásemos eternamente en serviros y alabaros. Y pues no hay de parte nuestra cosa alguna con qué poder recompensaros dignamente, os ofrecemos los méritos de vuestro Divino Hijo, que son las prendas y tesoros que nos dejó para complaceros, os lo ofrecemos a Él mismo con todos sus dolores y penas, pues Él quiso ofrecerse a Vos en el ara de la Cruz por víctima para nuestra salud: os lo ofrecemos también triunfante y lleno de gloria, como lo veis subir a vuestro Divino Solio.

Él va a ejercitar ante Vos el oficio de Abogado y protector nuestro, como nos lo tiene prometido, y esperamos que esos ruegos que escucháis con sumo agrado, por ser de vuestro Hijo dilectísimo, nos han de servir de defensa en las tentaciones, de aliento y vigor para poder levantarnos de las caídas en la culpa, de viático en nuestra peregrinación, y de escala para ascender a gozaros en la Gloria en donde vives y reinas con el mismo Hijo y el Espíritu Santo, Dios, por todos los siglos de los siglos. Amén.


DÍAS DE LA NOVENA:


1 2  |  3  |  4  |  6  |  7  |  8 |  9

 





lunes, 26 de abril de 2021

ROSARIO DE LAS SANTAS LLAGAS Y MEDITACIONES

 

 

ROSARIO DE LAS SANTAS LLAGAS

 

PROMESAS PARA QUIEN MEDITE Y PROPAGUE LA DEVOCIÓN A LAS SANTAS Y GLORIOSAS LLAGAS DE NUESTRO SEÑOR JESUCRISTO

 

 Sor María Marta Chambón recibió estas promesas insuperables, desbordantes. Su vida en pleno siglo XX, es un preludio de las apariciones de la Virgen María en Fátima (Portugal) y por tanto, es una tabla de salvación que el Redentor nos ofrece, junto con la devoción a la Divina Misericordia.


1. Con cada palabra que se pronuncie en el Rosario de las Santas Llagas, dejaré que una gota de Mi Sangre caiga sobre el alma de un pecador.

2. Cada vez que se ofrezcan a Mi Padre los méritos de Mis Divinas Llagas, ganaréis una inmensa fortuna.

3. Las almas que hayan contemplado y honrado Mi Corona de espinas en la tierra, serán mi Corona de Gloria en el Cielo.

4. Concederé todo lo que se Me pida por medio de la invocación de Mis Santas Llagas. Todo lo obtendréis porque es a través de los méritos de mi Preciosísima Sangre, que es infinito. Con Mis Llagas y Mi Divino Corazón lo podéis obtener todo.

5. De mis Llagas proceden frutos de santidad. Como el oro purificado en el crisol se vuelve más hermoso, así pondréis vuestras almas y las de vuestros seres queridos en Mis Llagas Sagradas. Allí se perfeccionarán como el oro en el crisol. Siempre os podréis purificar en Mis Llagas.

6. Mis Llagas repararán las vuestras. Mis Llagas cubrirán todas vuestras faltas. Aquellos que las honren tendrán un verdadero conocimiento de Jesucristo. Meditando sobre ellas siempre encontraréis un Amor nuevo. Mis Llagas taparán todos vuestros pecados.

7. Meted vuestras acciones en Mis Llagas y serán de gran valor. Todas vuestras acciones, incluso la más pequeña, empapada en Mi Sangre, adquirirá sólo con ella un mérito infinito y complacerá a Mi Corazón.

8. Ofreciendo mis Llagas por la conversión de los pecadores, aunque los pecadores no se conviertan, tendréis los mismos méritos ante Dios que si lo hiciesen.

9. Cuando tengáis algún problema, algún sufrimiento, ponedlo rápidamente en Mis Llagas y el dolor será aliviado.

10. Esta aspiración deberá repetirse a menudo cerca de los enfermos; “Jesús mío, perdón y misericordia por los méritos de tus Santas Llagas”. Esta oración calmará el alma y el cuerpo.

11. Un pecador que diga la siguiente oración obtendrá la conversión: “Padre Eterno, os ofrezco las Llagas de Nuestro Señor Jesucristo para sanar las de nuestras almas”.

12. No habrá muerte para el alma que expire en Mis Llagas; ellas dan la verdadera vida.

13. Este Misterio es un cortafuego de Mi Justicia; retiene Mi venganza.

14. Aquellos que recen con humildad y mediten sobre Mi Pasión, participarán un día en la Gloria de Mis Divinas Llagas.

15. Cuanto más contempléis Mis Dolorosas Llagas en esta Tierra, más alta será vuestra contemplación en el Cielo

16. El alma que en vida haya honrado las Llagas de Nuestro Señor Jesucristo y las haya ofrecido al Padre Eterno por las almas del Purgatorio, estará acompañada en el momento de su muerte por la Santísima Virgen y los Ángeles; y Nuestro Señor en la Cruz, en Su esplendente Gloria, la recibirá y coronará.

17. Las invocaciones a las Santas Llagas obtendrán una incesante victoria para la Iglesia.


FORMA DE REZAR ESTE ROSARIO

Por la señal de la Santa Cruz, de nuestros enemigos líbranos Señor, Dios nuestro. En el nombre del Padre y del hijo y del Espíritu Santo. Amén.


Acto de contrición:

1.-  Oh Jesús, Redentor Divino, sed misericordioso con nosotros y con el mundo entero. Amén

2.-  Santo Dios, Santo Fuerte, Santo Inmortal, tened misericordia de nosotros y del mundo entero. Amén

3.-  ¡Perdón! ¡Misericordia, Jesús mío!; durante los presentes peligros cubridnos con vuestra preciosa sangre. Amén

4.- Padre Eterno, tened piedad y misericordia por la Sangre de Jesucristo vuestro Hijo único; tened piedad y misericordia de nosotros, os lo suplicamos. Amén, Amén, Amén.


En las cuentas grandes del Rosario:

En lugar del Padrenuestro, se reza la jaculatoria:

 Padre Eterno, yo os ofrezco las Llagas de Nuestro Señor Jesucristo para curar las llagas de nuestras almas.


En las cuentas pequeñas del Rosario:

En lugar de las 10 Avemarías, se repite 10 veces la jaculatoria:

 Jesús mío, perdón y misericordia por los méritos de Vuestras Santas Llagas.


Al terminar el Rosario se repite 3 veces:

Padre Eterno, yo os ofrezco las Llagas de Nuestro Señor Jesucristo para sanar las llagas de nuestras almas.


Oración a la Virgen Dolorosa:

Oh Madre afligida, Oh corazón virginal desgarrado, por las llagas de tu hijo, dígnate admitir este pequeño recuerdo de sus sufrimientos en unión con lo que tú misma has padecido. Ofrezco este homenaje a tu hijo Jesús y por tu santa y poderosísima intercesión espero que mis oraciones y suplicas sean escuchadas por Él. Amén.

Se recomienda finalizar rezando tres Aves Marías


MEDITACIÓN DE CADA UNA

DE LAS SANTAS Y GLORIOSAS LLAGAS

Se recomiendan en cada uno de los misterios del Rosario.

Al estar de rodillas ante Vuestra sagrada imagen, oh Salvador mío, mi conciencia me dice que yo he sido él que os ha clavado en la cruz, con estas mis manos, todas las veces que he cometido un pecado mortal.

Dios mío, mi amor y mi todo, digno de toda alabanza y amor, viendo como tantas veces me has colmado de bendiciones, me pongo de rodillas, convencido de que aún puedo reparar mis injurias con que te he ofendido. Al menos te puedo compadecer, puedo darte gracias por todo lo que has hecho por mí. Perdóname, Señor mío. Por eso con el corazón y con los labios digo:


A LA LLAGA DEL PIE IZQUIERDO

Santísima llaga del pie izquierdo de mi Jesús, os adoro. Me duele, buen Jesús, veros sufrir aquella pena dolorosa. Os doy gracias, oh Jesús de mi alma, porque habéis sufrido tan atroces dolores para detenerme en mi carrera al precipicio, desangrándote a causa de las punzantes espinas de mis pecados.

Ofrezco al Eterno Padre, la pena y el amor de vuestra santísima Humanidad para resarcir mis pecados, que detesto con sincera contrición.

La ofrecemos por la sanación y liberación de los pecados de pereza, omisión, faltas de caridad especialmente con los más pobres.


 A LA LLAGA DEL PIE DERECHO

Santísima llaga del pie derecho de mi Jesús, os adoro. Me duele, buen Jesús, veros sufrir tan dolorosa pena. Os doy gracias, oh Jesús de mi vida, por aquel amor que sufrió tan atroces dolores, derramando sangre para castigar mis deseos pecaminosos y andadas en pos del placer. Ofrezco al Eterno Padre, la pena y el amor de vuestra santísima Humanidad, y le pido la gracia de llorar mis transgresiones y de perseverar en el camino del bien, cumpliendo fidelísimamente los mandamientos de Dios.

La ofrecemos por la sanación y liberación de los pecados de la envidia, celos, rivalidades y rencores.


A LA LLAGA DEL SACRATÍSIMO COSTADO

Santísima llaga del Sacratísimo costado de mi Jesús, os adoro. Me duele, Jesús de mi vida, ver como sufristeis tan gran injuria. Os doy gracias, oh buen Jesús, por el amor que me tenéis, al permitir que os abrieran el costado, con una lanzada y así derramar la última gota de sangre, para redimirme.

Ofrezco al Eterno Padre esta afrenta y el amor de vuestra santísima Humanidad, para que mi alma pueda encontrar en vuestro Corazón traspasado un seguro refugio.

La ofrecemos por la sanación y liberación de los pecados de ira, avaricia y lujuria.


A LA LLAGA DE LA MANO IZQUIERDA

Santísima llaga de la mano izquierda de mi Jesús, os adoro. Me duele, buen Jesús, veros sufrir tan dolorosa pena. Os doy gracias, oh Jesús de mi vida, porque por vuestro amor me habéis librado a mí de sufrir la flagelación y la eterna condenación, que he merecido a causa de mis pecados.

Ofrezco al Eterno Padre, la pena y el amor de vuestra santísima Humanidad y le suplico me ayude a hacer buen uso de mis fuerzas y de mi vida, para producir frutos dignos de la gloria y vida eterna y así desarmar la justa ira de Dios.

La ofrecemos por la sanación y liberación de los pecados de la gula, para que nos liberes de la glotonería, ansiedad y desenfreno al comer y beber, y nos libres sobre todo del alcoholismo.


A LA LLAGA DE LA MANO DERECHA

Santísima llaga de la mano derecha de mi Jesús, os adoro. Me duele, buen Jesús, veros sufrir tan dolorosa pena. Os doy gracias, oh Jesús de mi vida, por haberme abrumado de beneficios y gracias, y eso a pesar de mi obstinación en el pecado.

Ofrezco al Eterno Padre la pena y el amor de vuestra santísima Humanidad y le suplico me ayude para hacer todo para mayor honra y gloria de Dios.

La ofrecemos por la sanación y liberación de los pecados de mentira, engaño y falsedad, por la ceguera espiritual que nos lleva a la hipocresía y al fraude.


A LA LLAGA DEL HOMBRO

Oh amabilísimo Jesús, manso cordero de Dios, a pesar de ser yo una criatura miserable y pecadora, te adoro y venero la llaga causada por el peso de tu cruz, que abriendo vuestras carnes desnudó los huesos de vuestro hombro sagrado, de la cual vuestra madre dolorosa tanto se compadeció.

La ofrecemos por la sanación y liberación de los pecados de murmuración, crítica, calumnia, chisme, difamación y juicios temerarios.


A LA LLAGA DE LA CABEZA

Señor mío crucificado adoro la llaga de tu santa cabeza por el dolor que en ellas sufriste, y la sangre que derramaste te ruego que me concedas constancia en servirte a ti y los demás. Así sea.

 La ofrecemos por la sanación y liberación de los pecados de soberbia, desconfianza y temores, los cuales siguen penetrando hoy la cabeza de Cristo.




MEDITACIÓN A LAS LLAGAS DE JESUCRISTO



 

MEDITACIÓN DE CADA UNA

DE LAS SANTAS Y GLORIOSAS LLAGAS

Se recomiendan en cada uno de los misterios del Rosario.

 

Al estar de rodillas ante Vuestra sagrada imagen, oh Salvador mío, mi conciencia me dice que yo he sido él que os ha clavado en la cruz, con estas mis manos, todas las veces que he cometido un pecado mortal.

Dios mío, mi amor y mi todo, digno de toda alabanza y amor, viendo como tantas veces me has colmado de bendiciones, me pongo de rodillas, convencido de que aún puedo reparar mis injurias con que te he ofendido. Al menos te puedo compadecer, puedo darte gracias por todo lo que has hecho por mí. Perdóname, Señor mío. Por eso con el corazón y con los labios digo:

 

A LA LLAGA DEL PIE IZQUIERDO


Santísima llaga del pie izquierdo de mi Jesús, os adoro. 
Me duele, buen Jesús, veros sufrir aquella pena dolorosa. Os doy gracias, oh Jesús de mi alma, porque habéis sufrido tan atroces dolores para detenerme en mi carrera al precipicio, desangrándote a causa de las punzantes espinas de mis pecados.

Ofrezco al Eterno Padre, la pena y el amor de vuestra santísima Humanidad para resarcir mis pecados, que detesto con sincera contrición.

La ofrecemos por la sanación y liberación de los pecados de pereza, omisión, faltas de caridad especialmente con los más pobres.

 Padrenuestro......

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 A LA LLAGA DEL PIE DERECHO


Santísima llaga del pie derecho de mi Jesús, os adoro.
Me duele, buen Jesús, veros sufrir tan dolorosa pena. Os doy gracias, oh Jesús de mi vida, por aquel amor que sufrió tan atroces dolores, derramando sangre para castigar mis deseos pecaminosos y andadas en pos del placer. Ofrezco al Eterno Padre, la pena y el amor de vuestra santísima Humanidad, y le pido la gracia de llorar mis transgresiones y de perseverar en el camino del bien, cumpliendo fidelísimamente los mandamientos de Dios.

La ofrecemos por la sanación y liberación de los pecados de la envidia, celos, rivalidades y rencores.

 Padrenuestro......

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A LA LLAGA DEL SACRATÍSIMO COSTADO


Santísima llaga del Sacratísimo costado de mi Jesús, os adoro.
Me duele, Jesús de mi vida, ver como sufristeis tan gran injuria. Os doy gracias, oh buen Jesús, por el amor que me tenéis, al permitir que os abrieran el costado, con una lanzada y así derramar la última gota de sangre, para redimirme.

Ofrezco al Eterno Padre esta afrenta y el amor de vuestra santísima Humanidad, para que mi alma pueda encontrar en vuestro Corazón traspasado un seguro refugio.

La ofrecemos por la sanación y liberación de los pecados de ira, avaricia y lujuria.

 Padrenuestro......

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A LA LLAGA DE LA MANO IZQUIERDA

Santísima llaga de la mano izquierda de mi Jesús, os
adoro. Me duele, buen Jesús, veros sufrir tan dolorosa pena. Os doy gracias, oh Jesús de mi vida, porque por vuestro amor me habéis librado a mí de sufrir la flagelación y la eterna condenación, que he merecido a causa de mis pecados.

Ofrezco al Eterno Padre, la pena y el amor de vuestra santísima Humanidad y le suplico me ayude a hacer buen uso de mis fuerzas y de mi vida, para producir frutos dignos de la gloria y vida eterna y así desarmar la justa ira de Dios.

La ofrecemos por la sanación y liberación de los pecados de la gula, para que nos liberes de la glotonería, ansiedad y desenfreno al comer y beber, y nos libres sobre todo del alcoholismo.

 Padrenuestro......

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A LA LLAGA DE LA MANO DERECHA

Santísima llaga de la mano derecha de mi Jesús, os adoro.
Me duele, buen Jesús, veros sufrir tan dolorosa pena. Os doy gracias, oh Jesús de mi vida, por haberme abrumado de beneficios y gracias, y eso a pesar de mi obstinación en el pecado.

Ofrezco al Eterno Padre la pena y el amor de vuestra santísima Humanidad y le suplico me ayude para hacer todo para mayor honra y gloria de Dios.

La ofrecemos por la sanación y liberación de los pecados de mentira, engaño y falsedad, por la ceguera espiritual que nos lleva a la hipocresía y al fraude.

 Padrenuestro......

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A LA LLAGA DEL HOMBRO


Oh amabilísimo Jesús, manso cordero de Dios, a pesar
de ser yo una criatura miserable y pecadora, te adoro y venero la llaga causada por el peso de tu cruz, que abriendo vuestras carnes desnudó los huesos de vuestro hombro sagrado, de la cual vuestra madre dolorosa tanto se compadeció.

La ofrecemos por la sanación y liberación de los pecados de murmuración, crítica, calumnia, chisme, difamación y juicios temerarios.

 Padrenuestro......

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A LA LLAGA DE LA CABEZA

Señor mío crucificado adoro la llaga de tu santa
cabeza, por el dolor que en ellas sufriste y la sangre que derramaste te ruego que me concedas constancia en servirte a ti y los demás. Así sea.

 La ofrecemos por la sanación y liberación de los pecados de soberbia, desconfianza y temores, los cuales siguen penetrando hoy la cabeza de Cristo.

Padrenuestro......